EL COMEDOR Y LOS MUEBLES CONTENEDORES
Entre tantas cosas caídas en desuso en nuestra época se cuentan también el aparador y el guardavajilla, tan estimados por nuestros padres y abuelos: dos increíbles, pesados e infaltables muebles que, enfrentados a los lados opuestos de la mesa en toda casa que se respetase, servían para guardar platos, cubiertos, manteles, botellas, accesorios y siempre a la vista los bellísimos servicios de cristalería y de porcelana.
Ello no obsta para que condenados muebles tan molestos, bien por la moda, bien, y con mayor razón, por la falta de espacio continué presente la necesidad de guardar vajillas, manteles y accesorios en el interior de la zona del comedor, o en lugar suficientemente cercano a la misma como para poder permitir su uso sin problemas. Una necesidad quizá redi-mensionada, ya que nuestras costumbres atienden por cierto que en menor grado a las dignidades formales de otra época; aunque no por ello éstas dejen de estar presentes.
Resumamos. Es necesario encontrar espacio, en la zona del comedor, o bien en las ligadas a ella fun-cionalmente, para la diferente vajilla (platos, vasos, soperas, botellas), para los cubiertos y los accesorios (pinzas para el hielo, cascanueces, sacacorchos, etc.), así

