Guía interactiva de Decoración de interiores y Estilos

DECORACION INTERIORES


Archivos de ‘Estilo isabelino’


Estilo Reina Ana 0

Escrito el 19 marzo, 2009 por admin

En una amplia gama de muebles más pequeños como mesas de té, de juego y de toilette, así como en gabinetes, vitrinas, armarios y otros, también barnizados, se advierte dicha influencia, una de las tantas que no lograron quitarle carácter al estilo conocido como Reina Ana.

Muebles antiguos 0

Escrito el 09 marzo, 2009 por admin

Cómoda, Museo Victoria y Alberto, Londres.
Yendo, ahora, a lo particular, propongamos la contemplación de una silla, ese pequeño monumento de arquitectura. Prevalece en dicho mueble la línea curva, con lo cual cabe dar un mentís a la suposición de que una época de austeridad iba a imponer la línea más dura. Pero se trata de una  curva que se menifiesta prudente, recatada, sin alardes. A veces, con gracia y hasta levedad. En claro contraste con la época, no tan austera, en otros aspectos. Como detalles estilísticos que caracterizan la silla Reina Ana cabe destacar el “paño” central que remeda la silueta de violín o jarrón; los remates, en los comienzos una cresta, adornan el respaldo; las patas cabriolas, unidas por travesanos, que dejan de usarse en 1708, cuya ausencia acentúa, innegablemente, la elegancia de las patas terminadas en “club foot”; asimismo, se impone el uso del pie “garra y pelota”. Respecto de las sillas con brazos, cabe decir que éstos nacen de los travesanos laterales para desarrollar una línea ondulante en la que es perceptible, asimismo, la adaptación anatómica.

Mesa de tocador en estilo Sheraton 0

Escrito el 08 marzo, 2009 por admin

Mesa de tocador en estilo Sheraton.
Y esa especie de introspección influye en que lo nacional empiece a cobrar preeminencia sobre lo foráneo. Por supuesto, no cabe pretender absoluta originalidad en ningún estilo. Lo que sí puede buscarse es el carácter y, en tal sentido, El Reina Ana, sobre la base de antiguas aportaciones, elabora el suyo, muy personal. Dignos de señalar son los interiores de la época, en los que se advierte una mayor necesidad de espacio, algo que se obtiene mediante el ensanche de las salas. Dichos interiores no dejan de conservar su aspecto arquitectónico, mientras que el tono claro de las paredes, dado por el revestimiento de pino, constituye un motivo de realce para los muebles de nogal entonces prevalecientes.
Algo importante, asimismo, es el advenimiento del empleo de la caoba, que ha de iniciar toda una era.

Alacena de encina con estante para platos 0

Escrito el 05 marzo, 2009 por admin

Alacena de encina con estante para platos
El empobrecimiento del reino por causa de las guerras venía acentuándose desde períodos anteriores. Y durante el reinado de Guillermo III y de la Reina María II (1869-1702), si bien la aristocracia impuso sus preferencias en materia de mobiliario, se suscitaron ya condiciones determinantes de modificaciones substanciales. Nos es dable entonces, apreciar ejemplos de transición estilística, muy significativos en lo concerniente a que la Naturaleza, en nada procede por saltos bruscos. Sí, el barroco iba cediendo paso a formas menos opulentas aunque siempre movidas característica del barroco como es fácil observar en los respaldos curvados con la intención de amoldarlos a la forma de la espalda, y las patas de cabra o cabriolas que tienen su antecedente remoto en los muebles chinos de la época Ming.

Reina ana chippendale decoración 0

Escrito el 04 marzo, 2009 por admin

Doce años de reinado pueden haber bastado para perpetuar el estilo impuesto por una reina. Pero nos es forzoso sospechar que reina tan ocupada en otros aspectos menos suntuarios, poco tiempo ha de haber tenido para prestarle atención al mueble, por más artística que haya sido su ejecución. En verdad, la segunda hija de Jacobo II, Ana Estuardo, que sucedió en el trono inglés a Guillermo III de Orange, de 1702 a 1714, año en que pasó a la inmortalidad, pocas veces pudo sentarse cómodamente y mirar el paso de la Historia que ella misma contribuía a escribir. Y hay otro aspecto de su personalidad que conviene tener en cuenta. Esta “tory” (conservadora), por convicción, dejó gobernar a los “whigs” (liberales) pues consideraba que, en ese momento, ello era conveniente, con lo cual seña laba un precedente de interés en el tema de las situaciones “ooyun-turales”. ¿Recuerdan cómo era de formas? Pues, amplia, lo que hace pensar que, con su inteligencia y su cic lotimia, tendió a las actitudes conciliatorias. Y, así, al no tratar de imponer sus gustos en materia de muebles, éstos terminaron por reflejarla cabalmente en cuanto a armonía. Ella dejó que obrasen quienes entendían en tal sentido, y el resultado fue el florecimiento de uno de los períodos más “dignos” de la ebanistería. Pero no se crea que hubo en ello contribución de la noDleza. casi siempre, refinada. No, porque lo que necesitaba el estilo del mueble entonces, era decaer en cuanto a altivez y pompa. Y el cambio, esa vez, lo dio la burguesía con la alianza de la forzosa austeridad.

Estilo decoracion 0

Escrito el 02 marzo, 2009 por admin

Por último, les recomendamos un viaje a Chesire donde podrán apreciar la arquitectura Tudor. Quedarán muy satisfechos en caso de no haber podido llegar hasta Hampton Court porque allí los ejemplos son numerosísimos. Blancas paredes y enmaderado negro proponen la observación de ciertos detalles de la construcción no ya eclesiástica ni palaciega sino, diríamos, popular. Y, así, podremos señalar los característicos gabletes que persisten, en cierto modo, como postreros retoños de las viejas catedrales.

Muebles a medida 0

Escrito el 01 marzo, 2009 por admin

Si un estilo es, en última Instancia, no sólo el reflejo de una adecuación a las circunstancias, sino, asimismo, un concepto de vida, en otros términos, una praxis y una filosofía, el Tudor, continuación del ojival que se prolonga en el isabelino, expresa la notable persistencia que bien puede tomarse como expresiva del carácter inglés.
Pero en materia de estilos debe quedar siempre abierta la puerta que permita la entrada de nuevas aportaciones analíticas. Piénsese que los escudos de armas que coronan heráldicamente las casas de estilo Tudor son una realidad discutible si se tiene en cuenta que la heráldica Inglesa empezó su decadencia, precisamente, con el advenimiento de aquella dinastía.
¿Recuerdo nostálgico de tiempos caballerescos? Tal vez. ¿Simple adorno? A veces, lo aparentemente mas simple propone perturbadores interrogantes. Sobre todo, en materia de estilos. Huyamos de las simplificaciones, particularmente, ante un edificio del llamado estilo Tudor…

Figuras vegetales 0

Escrito el 28 febrero, 2009 por admin

En la era de la tecnotrónica las figuras vegetales trascienden la sintaxis de lo decorativo, conformando una semántica de signos que se vale de la representatividad de las imágenes y para ir al reencuentro del entorno perdido.
Sedante iconografía del mundo natural en un baño que no renuncia del todo a ser clásico.

Muebles madera estilo isabelino 0

Escrito el 27 febrero, 2009 por admin

Un arcén de encina, de estilo isabelino, a pesar de ser un mueble, reviste ciertas características arquitectónicas y puede llegar a constituir, en sí, un buen ejemplo. Su rectangularidad, su sencillez, su estructura, en fin, parecen aceptar el diálogo con las decoraciones como la Rosa Tudor y las lacerías. Por su parte, las sillas lucen en sus respaldos cintas entrelazadas que suman un matiz amable.
En aparadores, mesas y camas, características isabelinas son los soportes llamados “bulbos de melón”, cuyos detalles ornamentales proponen la contemplación de las clásicas hojas de acanto, sarmientos de vid y capiteles jónicas o dóricas. Similares aspectos se aprecian en las largas mesas. Si nos trasladáramos imaginativamente hasta Hampton Court, el inmenso palacio situado a 25 kilómetros de Londres, podríamos ver la mayoría de las características ae los estilos (resumibles prácticamente en uno) que hemos estado estudiando.

Muebles antiguos 0

Escrito el 26 febrero, 2009 por admin

El estilo de transición transpone el siglo XVI con el nombre de jacobiano con referencia al monarca Jacobo I, que reinó de 1603 a 1625. Sus características invaden el reinado de su sucesor, Carlos I. Pero sólo después del advenimiento de Iñigo Jones (1573-1652), surge una clara introducción de los conceptos estéticos del clasicismo, debidos en sus fuentes por el destacado arquitecto y diseñador. El jacobiano es un estilo, todavía, insuficientemente refinado, que, en lo fundamental, responde a las características del isabeiino, tanto que muchos autores prefieren denominar ambos estilos con el nombre de Jacobetnan (de Ja-cobean y Elizabethan). Y convendrá destacar que sus características son apreciables, sobre todo, en los interiores, mientras que el exterior permanece, casi siempre fiel al viejo Tudor que viene desde el siglo XV.
El interior puede ser el mejor de partida Dará la la distinción estilística dentro de este pro-’ ceso del Renacimiento inglés. Los amantes de las comparaciones no verían del todo desacertada la oposición entre la extraversión interior y la introversión exterior, algo que psicoanal ¡ticamente puede resultar hasta paradójico pero que en el terreno en que nos movemos, no deja de responder a raíces psicológicas muy típicas. Así, en el período isabeiino, la chimenea llega a ocupar todo el alto de la pared y se construye de piedra o de ésta y madera. Por otra parte, follajes ornamentales y medallones con personajes son, hacia 1520, las primeras penetraciones claras del Renacimiento en ese medio conservador.



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