Escrito el
27 enero, 2009 por
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Balcón con escudo del Portal, Hampton Court
Atrás iba quedando la Edad Media y comenzaba a florecer el Renacimiento. Y mientras la ambición del Cielo, señalada por el predominio de la línea ascendente, iba cediendo paso a la búsqueda del apoyo, la vertical, opuesta a la horizontal, establecía el ritornelo de una vieja polémica, tan ambiciosa, en su esencia, como la idea de lograr la armoniosa conciliación de los opuestos. Así, pues, Tierra versus Cielo o viceversa, sería el enfoque que proponen, inicialmente, las líneas en pugna o, si se prefiere, en interacción. Pero las líneas en sí entes invisibles solo son signos de procesos interiores, tan inestables como el progreso mismo del hombre.Las propias “líneas” del Rey, fueron cambiando progresivamente. En verdad, cuesta reconocer al atlético monarca de los años juveniles tras la deforme apariencia del hombre que, a los 56 años de edad, iba a entrar en la inmortalidad de los controvertidos más por los hombres que por la Historia. Recordemos que su padre, después de la batalla de Bosworth había logrado, tras laterminación de la Guerra de las Dos Rosas, imprimir a la monarquía singular autoridad. Pero terminó dejando al hijo, aparte la herencia de un físico vigoroso y carácter autoritario, la responsabilidad de un reino consolidado pero que había que fortalecer. Enrique VII, cuya muerte acaeció en 1509, puede ser considerado como el iniciador del estilo que lleva el nombre de su familia, aunque es poco recordado en tal sentido. Pero si se piensa que el Cambridge College, ya en 1450, esto es, varios años antes de comenzar la dinastía famosa, definía las características del estilo Tu-dor, debemos pensar que los orígenes de éste son anteriores a los que su denominación hace suponer.
Recordemos que el inglés fue el más tardío de los Renacimientos. ¿A que se debió ello? Veamos algunas de las probables causas. Ante todo, conviene aclarar que Enrique VIII, excepcionalmente dotado para las Artes fue compositor e intérprete musical notable hizo llamar a Inglaterra, entre otros artistas, a pintores como el famosísimo alemán Hans Holbein, a quien convirtió en retratista oficial, y al italiano Giovanni da Majano, llegado para transformar el castillo de Hampton Court. Pero las penetraciones foráneas eran escasas, y en ello parecería prevalecer cierta resistencia muy inglesa, o, si se prefiere, muy Tudor. Podría hablarse, portanto, de una insularidad espiritual que se agregaba a la otra, geográfica. Teniendo esto en cuenta, no ha de extrañar la dilatada duración del estilo, que nos ocupa. El Tudor se prolongó casi dos siglos, pero debe ser considerado como un estilo de transición, no obstante sus características distintivas. Estructuras góticas con motivos ornamentales del siglo XV italiano señalan la primera aproximación que habría que establecer en el proceso evolutivo del Tudor; pero ¿cómo podríamos caracterizar