Guía interactiva de Decoración de interiores y Estilos

DECORACION INTERIORES



Sillas de estilo Sheraton 1

Escrito el 24 abril, 2009 por admin

Las sillas de estilo Sheraton reúnen elegancia, sencillez y sólida estructura, algo nada fácil deconjugar. En muchas predomina la línea recta de manera casi absoluta y un ornamento muy sobrio como, por ejemplo, urnasclásicas con columnitas laterales en los “paños”. Estilizaciones foliáceas, liras, etc., siempre concurren discretamente. El torneado de las patas denota la influencia de los hallazgos de la Antigüedad clásica promotores de la renovación estética. Pero la forma curvácea que adquieren las patas delanteras y los soportes de brazos responden ya a la influencia del estilo que, superando el encono suscitado por la figura napoleónica en las islas británicas , irradiaba suinflujo. Una vez más el arte superaba la incongruente barrera de la violencia.

Sillas Chippendale 2

Escrito el 16 abril, 2009 por admin

En lo que respecta a los sillones, presentan características similares a las descriptas. Vale la pena señalar el detalle distintivo de las sillas Chippendale con relación al confort: su mayor anchura y el respaldo más bajo les otorga preponderancia sobre las Reina Ana. Dignos de recordar son los canapés con su acople de dos o tres asientos.

Sillas diseñadas por Chippendale 0

Escrito el 30 marzo, 2009 por admin

Sillas diseñadas por Chippendale.
En cuanto a la primera producción de Chippendale, la influencia de Kent se hace visible, principalmente, en la adopción de molduras arquitectónicas, elementos marinos (como conchas) clásicos (como las hojas de acanto) y los pies denominados “garra y pelota”.
Aparecido el “rocaille” (rocalla) en Francia, estilo que, en Italia, con cierto aire peyorativo, empezó a llamarse “rococó”, con su predominio de motivos como piedras, fragmentos de rocas, conchas, etc. Significó un eco de esa aspiración de regreso a lo natural impulsado por la Regencia francesa. Chippendale no desoyó sus insinuaciones, como tampoco luego las reminiscencias orientales despertadas por el viaje de Sir Williams Chambers a China y que en la obra del ebanista inglés se pone de relieve en el enrejado de las varillas que forman el respaldo de las sillas cuya rectitud en la parte delantera concuerda con el aspecto geométrico general. Otro modelo salido de la portentosa imaginación de Chippendale lo vemos en las sillascon respaldo en “escalera”. Preponderante mente de caoba. Este mueble, en los medios rurales, es efectuado empleando maderas menos finas.

Decoracion hogar 0

Escrito el 13 febrero, 2009 por admin

La aparición de grandes ventanas rectangulares, como manifiesto deseo de propender a una mayor comunicación con el exterior, es otro signo que merece ser señalado, al propio tiempo que las llamadas “bow Windows”, esto es, ventanas salientes, verdaderos miradores que predisponen a la contemplación del mundo de afuera, cuando asimismo, los interiores van, cada vez, superando las condiciones de simples habitáculos para convertirse en lugares de grata permanencia. Empiezan a desaparecer las bóvedas y las tracerías, en tanto que el ladrillo ya rivaliza en jerarquía con la piedra, en las residencias de los acaudalados. Quienes quieren interpretar tal jerarquiza-ción como símbolo hallarán justificativo en los esfuerzos efectuados por el segundo de los Tudor en procura de la nivelación social, a pesar de que, después del proceso de anulación monástica provocada por el cisma religioso, surgió la preponderancia de quienes cedieron a los apetitos de la apropiación de bienes. Surge, en ese momento, algo muy visible: muchas de las construcciones empiezan a responder a la intención de perpetuar arquitecturas características, ya desarraigadas de su destino preciso. Así, pues, aunque todavía perduren sus rasgos aparentes, la casa no constituye ya una fortaleza, por más que subsistan las almenas, esos dientes que reibetean los bordes de los muros de los viejos castillos.

Muebles contenedores para las vajillas 0

Escrito el 09 diciembre, 2008 por admin

Las necesidades para cada uno de estos artículos son distintas. Para la vajilla se precisa baldas con una profundidad óptima de 40/50 cm; en cambio, para los cubiertos y accesorios son necesarios pequeños cajones, no muy altos ni muy profundos; la mantelería, finalmente, exige cajones más amplios, altos y profundos.
Asimismo, hay que tener en cuenta, además de la forma de los contenedores, las alturas medias que condicionan su uso. Las mesas, actualmente, miden alrededor de los 70 cm; esto condiciona la altura de los contenedores eventualmente coordinados con aquellas. Así pues, una altura de 140 cm viene a ser la máxima accesible para los cajones; más allá de este límite únicamente se podrá usar (y mal) algunas baldas, puesto que de otro modo resultaría imposible ver lo que se usa, y, en cualquier caso, sería dificultoso extraerlo. Llegados aquí, se puede pasar a la elección de los elementos. Estos serán de distinto tipo según las exigencias de las diferentes decoraciones. Si hay que ordenar pocas cosas, podría bastar con un largo contenedor bajo, en lo posible integrado armónicamente con el resto de la decoración. Si las cosas a contener son muchas, o fastidiosas, habrá que optar por un verdadero armario, animado aquí y allá por huecos que interrumpan su excesiva monotonía. Si, por último, se dispone de poco espacio, lo ideal es el armario «preparado», con mesa extraíble y volcable, y que contenga en un único mueble baldas, cajones, ca-joncillos y todo lo necesario para cumplir eficientemente todas las funciones conexas con la comida. Por cierto que, en cualquier caso, las soluciones de esta zona tendrán que estar coordinadas, en cuanto a materiales y líneas, con las del resto de la decoración.



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